Biodiversidad

Bando de grullas volando sobre la dehesa.
Alcornocal.
Martín pescador.

La diversidad de especies animales y vegetales en el medio permite el equilibrio del ecosistema natural. Es trascendental mantener la biodiversidad porque es esencial para la permanencia de la vida. La biodiversidad es consecuencia de millones de años de evolución en el planeta.

Sin embargo, la pérdida de biodiversidad es un problema que se está acelerando en las últimas décadas y que perjudica a toda la humanidad.

La destrucción de los hábitats, la extracción insostenible de los recursos naturales, los efectos negativos de las especies invasoras, el calentamiento global o la contaminación, son algunas de las principales amenazas para el mantenimiento de la biodiversidad.

En ese sentido, el papel de las razas ganaderas autóctonas -que forman parte de esa diversidad- puede ser esencial, haciendo frente a fenómenos y desafíos que la humanidad debe afrontar actualmente como es la lucha contra el cambio climático.

Estas razas ganaderas autóctonas están integradas en sistemas ecológicos que contribuyen al mantenimiento del medio natural y tienen una gran capacidad para conservar la diversidad floral, ayudando a que el medio sea más biodiverso a través del mantenimiento de determinados ecosistemas valiosos de pastos, dehesas y espacios naturales.

Las nuevas demandas y prioridades para enfrentarse a los grandes retos de las próximas décadas para logar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y cumplir el Acuerdo de París dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, encuentran en el fomento de la ganadería autóctona trashumante algunas de las soluciones más eficaces a corto y medio plazo, ya que puede contribuir a:

  • La mitigación del cambio climático, favoreciendo los pastizales como sumideros de carbono.

  • La adaptación mediante el desplazamiento de los ganados dependiendo de las circunstancias ambientales de cada momento.

  • La fertilización del suelo para luchar contra la erosión facilitando la recarga de acuíferos o el ahorro de agua.

  • El control de incendios forestales que cada verano arrasan miles de hectáreas en las distintas regiones y países.

  • La producción de alimentos de alta calidad sin competir con otros usos prioritarios del territorio.

  • La conservación de la biodiversidad.

Por todo ello, la preservación de las razas autóctonas constituye una alternativa real para el desarrollo sostenible, con gran capacidad de generar empleo rural, sobre todo entre las mujeres, los jóvenes y los grupos de consideración especial.